jueves, 6 de mayo de 2010

Lección 33. LA SANTIDAD

A. DEFINICION DE SANTIDAD

Referencia Bíblica:
Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

La palabra “santo” es una traducción del hebreo “quodesh” que quiere decir “separado para Dios.” Esta palabra hebrea se traduce “santo, consagrar, santificar.” Esto es siempre la idea básica de una persona o cosa que es santa, consagrada, sepa­ rada, o santificada—algo separado para Dios.

Esta lección trata de la santidad práctica, o el camino del creyente. Algunos creen que la santidad es algo angélico, algo espiritual y místico, completamente fuera de la vida ordinaria. El camino de la santidad es una experiencia de victoria, práctica, una vida que vence, que se vive de hora en hora. Esta vida práctica de santidad es necesaria para estar preparado para la venida de Jesús.

B. SOLO DIOS ES SANTO EN Si MISMO

Referencias Bíblicas:
lsaías 6:3 “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de- los ejércitos. . .”
l Pedro 1:15-16 “Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”

La santidad de Dios quiere decir su absoluta pureza moral. Ni puede pecar ni puede tolerar el pecado. El significado básico de la palabra “santo” es “separado.” ¿En qué sentido está separado Dios? El es perfecto; el hombre es imperfecto. Dios es divino; el hombre es humano. El es perfecto moralmente; el hombre es pecaminoso. Vemos entonces que la santidad es el atributo que guarda la distinción entre Dios y el hombre. La palabra denota no meramente un atributo de Dios sino también la naturaleza divina misma. Es el atributo de Dios que El quiere que recorde­ mos sobre los otros, porque es esta gran separación entre Dios y el hombre que impide el compañerismo.
Cuando Díos se revela a Sí mismo de una manera que Su Deidad está demostrada al hombre, decimos que Dios santifica a Sí mismo, es decir que El se revela a Sí mismo como el Santo. Decimos que el hombre santifica a Dios cuando le honra y le reverencia como divino. Cuando le deshonra con la violación de Sus mandamientos, decimos que le profana a Dios.

La gente santa, los edificios y objetos santos se describen así porque DIOS LOS HA HECHO SANTOS, o los santificó. Cuando la palabra “santo” describe a personas u objetos, expresa su relación con Jesucristo—el hecho de que están separados de las cosas no santas. Habiendo sido separados, los artículos deben ser limpios; y las personas deben dedicarse a vivir según la ley de la santidad.

El pecado estorba la relación entre Dios y el hombre, y al final el pecador impenitente será echado fuera de la presencia de Dios para la eternidad. Esto es la “segunda muerte.”

En muchas ocasiones, esta relación fue reconfirmada, ampli­ ada e interpretada en una disposición llamada pacto. Mantener el pacto es estar en relación justa con Dios, porque Dios, quien es justo, solo puede tener compañerismo con los que hacen justamente. Tener compañerismo con Dios significa la vida. Desde el principio al fin, la Biblia declara esta verdad: la obe­ diencia y la vida son compañeros.

C. ¿COMO ES HECHO SANTO EL HOMBRE?

Hay dos agencias que efectúan la santidad en el hombre: la divina, o la presencia del Espíritu Santo, y la humana.

1. La agencia divina:
Referencias Bíblicas:
Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”
2 Corintios,31:18 “... somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”
Efesios 5:26 “Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.”
1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo.”

Así como la presencia de Dios en la zarza que ardía hizo “tierra santa” el lugar del desierto, es la presencia de Dios en la vida del creyente que le santifica. La obra de santificación empieza en su vida con el oir el evangelio, porque la Palabra de Dios es una influencia que limpia el corazón del oyente. Esta obra de santificación continúa a través de los pasos de fe, arrepentimiento y bautismo en agua en el nombre de Jesús. Pero la obra de santificación se cumple principalmente en el bautismo en el Espíritu Santo. Cuando el Espíritu de Dios entra en la vida del creyente, Su presencia santifica la vida, y la obra continúa hasta que es quitada del mundo.

El hombre justo, según la ley, llegó a ser justo porque hacía justamente; según la gracia, el hombre hace justamente porque fue hecho justo. En el Antiguo Testamento, la justicia fue imputada; en la iglesia del Nuevo Testamento, la justicia es imputada e impartida directamente por el poder del Espíritu Santo. En cuanto a la salvación del creyente, el hombre es hecho perfecto tan pronto como nazca del Espíritu, porque todo lo que hace Jesús es perfecto.

2. La agencia humana:
Esto se divide en dos partes:
a. Acercarse a Jesús:
A través de entregarse al Señor, consagrarse, separarse del mundo, y dedicarse, el hombre sujeta a sí mismo a la influencia santificadora del Espíritu Santo.

Por ejemplo, el hombre que tiene frío se acerca al fuego que le calienta. Así es que el hombre no santo y frío se acerca a Jesús y es hecho santo. Luego, a través de entregarse, consagrarse, y la fe, el creyente se mantiene en el poder santificador del Espíritu Santo. ESTO TIENE QUE VER CON LA SALVACION. Al hacer esto, el hombre ha hecho solo lo que es razonable, pero nada que merezca alabanzas, honores o recompensas.
b. El camino, la fidelidad, la mayordomía:
Esto es una cosa distinta. En esta parte, el creyente es un bebé en su conversión y tiene que crecer en gracia; es imperfecto en su fe y vida y tiene que perfeccionar la santidad en el temor de Dios. En su camino y fidelidad, gana mérito, alabanzas, recomendaciones, promoción y premios. Su lugar en el reino depende de esto. No le califica para un sitio en el cuerpo, pero decide el lugar que tiene en el cuerpo.
Referencias: Mateo 10:42 1 Corintios 9:24-25
Mateo 25:14-30 2 Timoteo 4:6-8
Lucas 19:11-27 Apocalipsis 2:3
1 Corintios 3:5-15 Apocalipsis 22:12

D. LA HERMOSURA DE LA SANTIDAD

Referencia Bíblica:
Salmos 29:2 “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.

No hay hermosura que su compare con la de la santidad. El mundo esta muy consciente de la hermosura, pero cuanto más se aleja el mundo del concepto apropiado de la santidad verdadera, cuanto más torcido se hace el concepto de la hermosura. Esto se ve claramente en el “arte moderno,” según se llama.

La iglesia es hermosa a medida que llega a ser una iglesia santa, santificada por la presencia de Jesucristo. Asimismo, una persona verdaderamente hermosa es una persona santa, llena del Espíritu de Dios. La hermosura de la santidad viene del interior e irradia de la presencia de Dios.

E. LA RECOMPENSA DE LA VIDA DE SANTIDAD

La recompensa de una vida santa es mucha, en esta vida y en la venidera. Se ve la recompensa de vivir santamente en las vidas de José y Daniel. Los dos jóvenes tenían fuertes conceptos del mal y del bien. Se rehusaron a pecar. Como resultado, Dios les recompensó con bendiciones, promociones, honor y revelación. Es mucha la recompensa que resulta de servir fielmente a Cristo. El hombre que lleva una vida santa goza de buena salud, una familia contenta, más prosperidad material y un corazón que tiene paz y reposo.

La recompensa de la santidad se estudiará en otra ocasión. Aquí basta decir que hay muchas y el Señor recompensa (Libre­ mente).

F. UNAS REGLAS PRACTICAS PARA LLEVAR UNA VIDA SANTA

Esto es un asunto tremendo. Debe recordarse que la llave para vivir santamente, es vivir santamente en secreto. Para con­ sideración del estudiante, he aquí unas reglas sencillas para vivir victoriosamente.

1. Recibir el Espíritu Santo y llevar una vida llena del Espíritu.
2. Orar mucho. Una vida de oración usualmente es una vida santa.
3. Leer mucho Biblia la y asistir a los estudios bíbilicos. La Palabra de Dios tiene una influencia que santifica la vida.

4. La voluntad revelada de Dios comienza con Su Palabra. Obe­ decer la Palabra de Dios sin vacilar
5. Dedicarse plenamente al servicio de Dios y a Su voluntad.
6. Recordar que se puede vivir santamente; una vida de santidad es muy posible.
7. Recordar que es necesario reclamar la victoria un día a la vez.
8. Pasar por alto las faltas de otro, y mirar solamente a Jesús.
9. Pasar por alto sus propias faltas, y mirar a Jesús.
10. Testificar en cada oportunidad.
11. Tratar libremente sus problemas con el pastor.
12. Si hay dudas, preguntarse:
a. ¿Condena la Biblia lo que quiero hacer?
b. ¿Puedo pedir que Jesús lo bendiga?
c. Mientras lo hago, ¿me acompañará Jesús?
d. ¿Será bendición para otros?
e. ¿Es tropiezo para otros?
f. ¿Estorbará en cualquiera manera mi servicio a Jesús?
TOMO: DOCTRINA III
CURSO BIBLICO “ALFA”
Ralph Vincent Reynolds