jueves, 6 de mayo de 2010

Lección 20. LA EXPIACIÓN

A. EL SIGNIFICADO DE LA EXPIACIÓN:

Referencia Bíblica:
Hebreos 9:22 “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”

Toda la doctrina de la salvación está edificada sobre la expiación cumplida en la muerte sacrificadora de Cristo. Si hubiera sido posible salvar al hombre de otra manera, Cristo no habría muerto la muerte expiatoria en el Calvario. Al estu­diar la expiación se puede ver lo que Dios hizo al proveer la salvación para el hombre caído. La narración de lo que El hizo, la encarnación, el ministerio de Cristo en la tierra, la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo se encuentra en los cua­tro evangelios. Un estudio del libro de los Hechos revela lo que el hombre tiene que hacer para recibir lo que Dios ha provisto para él.
B. EL ORIGEN DE LA EXPIACIÓN:

Referencias Bíblicas:
1 Pedro 1:19-20 “Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.”

Apocalipsis 13:8 “...cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”

Génesis 3:21 “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.”

1. Ordenada En Los Cielos:

El Calvario existió en el plan de Dios desde el principio. Es importante notar la diferencia en el significado de las dos frases: “antes de la fundación del mundo” y “desde el principio del mundo.” Las palabras “fundación del mundo” no se refieren a la creación del mundo sino a la condición caótica que resultó por la caída del hombre. Se refieren al sistema mundial dominado por el espíritu de iniquidad y rebelión.

Antes de la caída del hombre, Dios había ordenado el plan de salvación por la muerte de un cordero. Sin embargo, ningún beneficio podría ser derivado de esto hasta que exis­tiera una necesidad para la salvación. Desde este punto en adelante, Jesús llegó a ser el cordero inmolado, y todos, por la fe, podían anticipar el Calvario.

2. Instituida En La Tierra:

La sangre fue derramada cuando Dios vistió a Adán y a Eva. Así comenzó la línea roja de sacrificio que se extiende por toda la Biblia.

C. LA NECESIDAD DE LA EXPIACIÓN:

1. La Santidad De Dios Y La Perversidad del Hombre:

La necesidad de la expiación se basa en la santidad de Dios y la perversidad del hombre. La reacción de la santidad de Dios contra la perversidad del hombre es conocida como Su IRA, la cual se puede evitar por medio de la expiación.

El pecado es una violencia a la constitución, por decirlo así, bajo la cual viven Dios y el hombre, exactamente como la infidelidad es violencia al pacto bajo el cual viven el hombre y su esposa. El pecado es esencialmente un ataque contra la honra y la santidad de Dios. Es la rebelión contra Dios; porque al pecar con premeditación, el hombre escoge hacer su propia voluntad en vez de la de Dios, y temporalmente es su propia ley. Pero si Dios permitiera el ataque contra Su honra, cesaría de ser Dios. Su honra exige la destrucción del que le resiste; Su justicia exige recompensa para la ley violada, y Su santidad reacciona contra el pecado. Esta reacción es descrita como Su IRA.

La ira de Dios está sometida a consideraciones personales. No destruye precipitadamente la creación de Sus manos. Dios suplica al pecador para que se arrepienta. El Señor espera para demostrar Su gracia. Retarda el juicio, esperando que Su bondad conduzca al hombre al arrepentimiento. Sin embargo, el hombre no entiende las demoras Divinas y se burla del pensamiento de juicio.

La crucifixión reveló lo terrible del pecado y demuestra la pena espantosa que le sigue. La cruz de Jesús declara que El nunca fue, no es, y nunca podrá ser indiferente al pecado del hombre.

2. La División Entre Dios Y El Hombre:

Isaías 59:2 “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

La naturaleza de Dios es santa, que quiere decir que El es justo en Su carácter y conducta. Para mantener el compañer­ismo con Dios es necesario ser santo.

El pecado del hombre ha roto ese compañerismo y ha creado un gran abismo entre Dios y el hombre. La expiación es el puente que cruza el abismo; la expiación restaura el compañerismo con Dios.

3. La Paga Del Pecado Es La Muerte:

Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

El juicio del pecado es la muerte. La vida es en la sangre y cuando la sangre es vertida, la vida es dada. Esto explica la necesidad del derramamiento de sangre para la remisión de los pecados.

D. LA REDENCIÓN:

La palabra “redimir” en el Antiguo y en el Nuevo Testa­mento quiere decir:

(a) Comprar otra vez pagando el precio debido.
(b) Librar de la esclavitud pagando el precio debido.
(c) Comprar en un mercado y llevar de un mercado.

Jesús es el Redentor y Su obra propiciatoria se llama redención.

El que redime tiene que reunir estos requisitos:

(a) Debe ser pariente del hombre.
(b) Debe estar dispuesto a redimir o comprar otra vez.
(c) Debe tener el precio debido.

Jesús reunió todos estos requisitos:

1 Pedro 1:18-19 “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación “

1 Corintios 6:20 “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

Hemos sido comprados por un precio. ¿Cuál fue el precio? Hay sólo una respuesta: la sangre de Jesús derramada en la
cruz del Calvario.

Estudie las siguientes referencias:
Levítico 25:47-49 Gálatas 3:13 Apocalipsis 5:9
Mateo 20:28 Tito 2:14

E. LA RECONCILIACIÓN:

Referencias Bíblicas:

2 Corintios 5:18-19 “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo...”

Romanos 5:10 “...fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo...”

Colosenses 1:21 “Y a vosotros ... ahora os ha reconciliado.”
El Apóstol Pablo no dice que Dios fue reconciliado con el hombre, sino que Dios hizo algo para reconciliar al hombre con El. Este acto de reconciliación es una obra consumada; es una obra hecha para beneficio del hombre de modo que ante Dios el mundo ya está reconciliado. Ahora le toca al evange­lista predicar la reconciliación y al hombre recibirla. La muerte de Cristo ha hecho posible la reconciliación de todo el mundo, pero cada persona tiene que hacerla efectiva en su propia vida.
TOMO: DOCTRINA II
CURSO BÍBLICO “ALPHA”RALPH
VINCENT REYNOLDS