jueves, 6 de mayo de 2010

Lección 24. LA SANIDAD DOBLE

A. LA SANIDAD DIVINA FUE PROVISTA EN LA EXPIACIÓN:

Referencias Bíblicas:
Mateo 8:17 “El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”

Exodo 15:26 ‘Yo soy Jehová tu sanador.”

1. ¿Que Es La Sanidad Divina?
La sanidad divina es la sanidad del cuerpo sin intervención médica. Es el poder de Dios manifestado en un milagro de sanidad. Es el Espíritu de Dios que aviva nuestros cuerpos mortales.

2. ¿Que Quiere Decir “Sanidad Doble”?
Cuando Jesús murió, El llevó no sólo nuestras iniquidades sino también nuestras dolencias. En la expiación hay sal­vación para el alma, y sanidad para el cuerpo. Esto se llama la sanidad doble: la salvación y la sanidad del cuerpo.

Un bello tipo de esto se ve en Mara (Exodo 15:23-26). El árbol echado a las aguas amargas es un tipo de la cruz del Calvario. Las aguas amargas son un tipo del pecado. Al endul­zar las aguas se dio la promesa de la salud y la sanidad.

B. LA CAUSA DE LA ENFERMEDAD:

Para estudiar la causa de la enfermedad, dividiremos el asunto en dos partes:

1. La Causa Primaria:
En el principio, Dios creó a Adán y a Eva en perfecta salud. La enfermedad y la muerte eran desconocidas y la obe­diencia a los mandatos de Dios habría asegurado la perma­nencia de esta condición bendita. Como resultado de la desobediencia, la muerte vino a la raza humana, y con ella, la enfermedad. Aquí se ve la causa original de la enfermedad.


Sin embargo, no se debe tomar un punto de vista extrema­damente radical de que si la persona está enferma es porque ha pecado. Esto, por supuesto, es erróneo, porque aún los creyentes piadosos que andan en toda la revelación que tienen, a menudo están enfermos. Sin embargo, se debe recordar que es posible que la enfermedad y el sufrimiento sean el resultado directo del pecado.

2. Las Causas Secundarias:
(a) Algunas veces la enfermedad le viene al individuo por el pecado. En Deuteronomio 28:58-61 se lee de la enfermedad que vendría a Israel si desobedecían los mandatos divinos. “Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley...traerá sobre ti todos los males de Egipto ... toda enfermedad y toda plaga...hasta que seas destruido” (Deuteronomio 28:58-61).

(b) La enfermedad también puede ser trazada a la agencia de Satanás. Vemos el ejemplo de esto en la experien­cia de Job. Otro ejemplo es el de la mujer que tenía espíritu de enfermedad durante dieciocho años. “Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado diecio­cho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” (Lucas 13:16).

(c) La enfermedad es permitida para que se manifiesten las obras de Dios. “...para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:3).

C. LA BASE BÍBLICA DE LA SANIDAD DIVINA:

Hay muchos versículos que definitivamente enseñan la verdad de la sanidad divina. Unos cuantos de los principales son dados aquí:

1. Exodo 15:26 “Ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.”

2. Job: Aquí tenemos la fuente de la enfermedad y la fuente de acción que trae la sanidad.

3. Salmos 103:2-3, “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias.”

4. lsaías 53:4-5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores...y por su llaga fuimos nosotros curados.”

5. Mateo 8:16-17 “El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”

6. Marcos 16:17-18 “Y estas señales seguirán a los que creen ... sobre Ios enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”

7. Santiago 5:14-15 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe sal­vará al enfermo...”

D. JESUCRISTO, SIEMPRE EL MISMO:

Referencia Bíblica:
Hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”

El hecho de que Jesucristo no cambia es una de las mayores pruebas que Jesús sigue sanando en estos días. Durante Su ministerio en la tierra Jesús sanó a todos los que fueron traídos a El (Mateo 8:16). Si llevó nuestras dolencias en Su propio cuerpo a la cruz, ciertamente El hará por Sus hijos en estos días tanto como El hacía cuando estaba en la tierra. El versículo de Hebreos 13:8 es prueba suficiente para que cada uno de nosotros le aceptemos como el Gran Médico.

E. LAS OBJECIONES A LA SANIDAD DIVINA SON REFUTA­ DAS FÁCILMENTE:

Hay muchas objeciones contra la realidad de la sanidad divina; de las cuales todas pueden ser refutadas con la expli­cación debida. Nos será suficiente estudiar algunas de estas objeciones.

1. La Época De Los del llagros Ha Terminado. Se dice que Jesús utilizó los milagros para establecer la iglesia, pero que en estos días no se necesitan. Esta declaración no es cierta. Si ha habido una época en la que el mundo necesita el evangelio con señales que siguen, es la que estamos viviendo. Esta todavía es la misma dispensación de la igle­sia. Hay sólo una iglesia, sea en la época de los Apóstoles o ahora. Si Jesús es el mismo y recibimos la experiencia apostólica, luego definitivamente no ha terminado la época de los milagros.

2. La Ciencia Medica Es El Medio Que Dios Usa Para Sanar Hoy En Día. No es la intención del escritor (Ralph V. Reynolds) criticar el talento, la ciencia o la capacidad de los médicos que ministran a los enfermos. Claramente se conoce lo que la ciencia médica está haciendo en estos días. Sin embargo, Dios tiene un plan mejor. El Creador nunca se equivoca al diagnosticar una enfermedad. El puede remover el cáncer sin intervención quirúrgica. ¿Por qué contentarse en fiarse del brazo débil de carne cuando el plan de Dios es el de sanar completamente en un momento?

3. Es Presuntuoso Orar Por La Sanidad. Es verdad que debemos siempre orar que se haga la voluntad de Dios y estar dispuestos a rendirnos a ella. No obstante, tenemos que reconocer que la voluntad de Dios es sanar. Cuando oramos por la sanidad estamos orando conforme a Su voluntad.

4. Muchas Sectas Falsas Sanan. Esto es admitido. Cuando hay algo genuino, también hay algo falso que lo imita. Pero sólo porque existe lo falso no hemos de rechazar lo ver­dadero. Como la serpiente de Moisés tragó a las serpientes de los magos egipcios, los milagros que siguen al ministe­rio del hijo verdadero de Dios vencerá lo falso.
TOMO: DOCTRINA II
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS