jueves, 6 de mayo de 2010

Lección 23. LA RESURRECCION DE JESUS (continuación)

A. EL MENSAJE DEL SEPULCRO VACIÓ:

Referencias Bíblicas:
Juan 20:6-7 “Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos puestos allí y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.”

Juan 11:44 “Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”

Uno de los mayores mensajes del sepulcro vacío es el de los lienzos y el sudario. En la resurrección de Lázaro, él salió del sepulcro con las manos y los pies atados con los lienzos. Era necesario desatarle, desenvolviendo los lienzos. Lo que más alarmó a Pedro y a Juan en la resurrección de Cristo fue que los lienzos estaban puestos allí sin haber sido tocados, como habían estado cuando envolvían el cadáver, pero ahora no estaba el cuerpo. No era necesario desatarle los lienzos a Jesús para que resucitara. La piedra no fue removida para que fuera posible la resurrección; fue removida para demostrar al mundo el sepulcro vacío.

La lección que se aprende aquí es que no será necesario que se abran los sepulcros para que resuciten los santos en la primera resurrección, sino que los sepulcros serán abiertos como testimonio al mundo que la resurrección ha tenido lugar (Mateo 27:52).

B. LA NATURALEZA DE LA RESURRECCIÓN:

Estudiando la historia bíblica de la resurrección de Jesu­cristo, los hechos siguientes se verificarán como ciertos:

1. Cristo se levantó literalmente del sepulcro. Era el mismo cuerpo que fue puesto en el sepulcro. “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).

2. Cristo resucitó con un cuerpo verdadero; no era un fan­tasma. Era un cuerpo de carne y huesos. Se podía tocar. “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:27).

3. Su cuerpo llevaba las señales de la pasión. “ ... mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado...” (Juan 20:24-29).

4. Cristo comió, bebió en la presencia de Sus discípulos. “No a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había orde­nado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos” (Hechos 10:41).

5. Jesús podía pasar por puertas cerradas y podía desvane­cerse. “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros” (Juan 20:19).

6. El cuerpo de Cristo no morirá otra vez. “Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él” (Romanos 6:9).

7. Cristo era las primicias de la resurrección. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1 Corintios 15:20).
Hay DOS hechos que se deben observar cuidadosamente en dicho estudio de la naturaleza de la resurrección:

(a) Seremos semejantes a El y recibiremos cuerpos como el Suyo cuando tenga lugar la resurrección. Si quere­mos saber cómo serán los cuerpos que recibirán los santos en el reino, debemos estudiar el versículo que sigue:

“Amados, ahora somos los hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2).

(b) Jesús fue el primero que se levantó en la resurrección. Aunque los sepulcros fueron abiertos cuando El murió, los santos no se levantaron hasta después de Su resurrección. “Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y apare­cieron a muchos” (Mateo 27:52-53).

C. LO QUE SIGNIFICA LA RESURRECCIÓN PARA NOSOTROS:

Referencias Bíblicas:
Juan 14:19 “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.”

Romanos 4:25 “El cual fue entregado por nuestras transgre­siones, y resucitado para nuestra justificación.”

1. La resurrección trae la seguridad de justificación. En el Antiguo Testamento, el pueblo esperaba afuera del templo hasta que saliera el sumo sacerdote del lugar santo; porque entonces ellos sabían que sus pecados fueron llevados. Nues­tro sumo sacerdote salió del sepulcro y así sabemos que nuestros pecados son expiados. La resurrección valida la expiación. En el Calvario el precio de nuestra salvación fue pagado, pero es la resurrección que le da valor. Por ejemplo: un cheque escrito por una persona no tiene valor hasta que lo firme, porque es la firma que da valor al cheque. Igualmente la resurrección hace válida la expiación. Esto trae la seguridad de nuestra justificación.

2. La resurrección trae la seguridad de nuestra resurrección. Porque Jesús se levantó del sepulcro, nosotros también tenemos la esperanza de la resurrección.

3. La resurrección de Cristo asegura el juicio venidero.

4. La resurrección de Cristo asegura la vida eterna. Porque El vive, nosotros viviremos también.

D. LA ASCENSIÓN DE JESUCRISTO:

Referencias Bíblicas:
Lucas 24:51 “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.”

Hechos 1:9 “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.”

El nacimiento de nuestro Señor fue milagroso y no es de extrañar que Su salida de la tierra fuera milagrosa también. El cuerpo resucitado de nuestro Señor no fue sujeto a las leyes naturales; ya no estaba sujeto a la muerte; y El no podía quedarse en la tierra si habría de cumplir Su ministerio. Como Elías y Enoc fueron traspuestos, nos parece que sería natural que Jesús ascendiera.

Después de Su resurrección, Jesús se apareció a Sus dis­cípulos durante cuarenta días. Les dio la gran comisión y les mandó que se quedaran en Jerusalén hasta que fueran llenos del Espíritu Santo. Luego alzó Sus manos y los bendijo. Ellos le vieron ascender lentamente y desaparecer en las nubes. Cristo ascendió en un cuerpo de carne y huesos, no en un cuerpo de carne y sangre. En la ascensión, El pasó por los cielos y venció todas las fuerzas malas que se le opusieran.

E. JESÚS ES AHORA NUESTRO SUMO SACERDOTE:

Referencias Bíblicas:
Juan 14:2 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”

Hebreos 4:14 “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”

Después de Su resurrección y ascensión, Jesucristo entró a una nueva fase de Su ministerio:

1. El es ahora el gran Bautizado. Cristo bautiza a los creyen­tes en Su cuerpo y mora en ellos por Su Espíritu.

2. El está haciendo las preparaciones para que venga Su esposa, la iglesia.

3. El es nuestro Sumo Sacerdote que siempre intercede por Sus hijos. Como el diablo constantemente acusa a los creyentes, Jesús siempre los está defendiendo.
TOMO: DOCTRINA II
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS