jueves, 6 de mayo de 2010

Lección 22. LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

A. LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO ES ESENCIAL A NUESTRA SALVACIÓN:

Referencias Bíblicas:
Hechos 2:24 “Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.”

Hechos 3:15 “Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.”

Hechos 17:31 “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

Filipenses 3:21 “El cual transformará el cuerpo de la humi­llación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas.”

La resurrección de Cristo es esencial a nuestra salvación. El cristianismo es la única religión que basa su demanda de aceptación en la resurrección de su fundador. En 1 Corintios, capítulo 15, el Apóstol Pablo hace al cristianismo responder por su vida y por la verdad literal de la resurrección de Jesucristo.

1 Corintios 15:13-19 “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.. vana es entonces nuestra predi­cación, vana es también vuestra fe...aún estáis en vuestros pecados ... somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.”

Todo es vano si el cuerpo de Cristo no resucitó. Si se quitara la resurrección del evangelio que Pablo predicó, no quedaría nada. La iglesia primitiva constantemente afirmaba la resurrección. Los Apóstoles la predicaban aún mientras enfrentaban la más feroz oposición.

La resurrección es mencionada más de cien veces en el Nuevo Testamento.

Si Jesucristo hubiera quedado en el sepulcro, la historia de Su vida y Su muerte habría permanecido sepultado con él. El Nuevo Testamento es un resultado de la resurrección de Cristo. La resurrección no resulta de la historia de Su vida, sino por lo contrario, la hermosa historia de la vida de Cristo resulta del hecho de Su resurrección. El Nuevo Testamento es el libro de la resurrección.

En otros palabras, la resurrección del cuerpo de Cristo de la sepultura prueba la Deidad de Jesús y la eficacia de la expiación para salvar a los pecadores.

Estudie los siguientes versículos:

Hechos 4:10 1 Pedro 1:21-23
Hechos 13:30-40 1 Corintios 15

B. LA PRUEBA DE LA RESURRECCIÓN:

Referencias Bíblicas:
Mateo 28:6 “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.”

Marcos 16:6 “Buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucifi­cado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.”

Fueron muchos los testigos de la resurrección. La impor­tancia de su testimonio es concluyente. Los amigos tanto como los enemigos dieron testimonio de la resurrección de Cristo: las mujeres, los discípulos, los ángeles y los soldados romanos.

Los soldados fueron sobornados para que dijeran que Cristo fue robado del sepulcro (Mateo 28:11-15). Fíjese en el versículo 13: “Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.” Si los sol­ dados dormían, ¿cómo podían saber lo que ocurrió?

Tenemos el testimonio de los ángeles de que Jesús resucitó como había sido profetizado (Mateo 28:6; Marcos 16:6).

El Apóstol Pablo registra un grupo de testigos de la resu­rrección en 1 Corintios 15: Pedro, los doce, quinientos herma­ nos, Jacobo, los Apóstoles, y finalmente a Pablo mismo, en el camino a Damasco.

C. LA PRUEBA PERSONAL DE LA RESURRECCIÓN:

La única prueba que necesitamos de la resurrección es que en estos días Jesucristo salva a los pecadores, sana a los enfermos, y mora en los corazones de los creyentes. El no sólo se le apareció a Saulo de Tarso en el camino a Damasco, sino también a cada uno de Sus hijos, lavados en la sangre de Cristo, en sus caminos respectivos. La realidad de la resurrec­ción es probada por la realidad de Su presencia viviente hoy día. Cantamos con el poeta:

¡El vive ya! ¡Triunfante vive ya!
El victorioso Salvador conmigo siempre va.
¡El vive ya! ¡Sí, Cristo vive aquí!
¡Yo sé que Cristo vive en mí, y sé que vive en mí!

Es posible experimentar el poder de Su resurrección en nuestras vidas en estos días. En efecto, tenemos que experi­mentar esto si hemos de ser miembros de Su iglesia y hemos de estar en Su reino. La resurrección de Cristo hizo efectivo el poder de la expiación.

Para proveer nuestra salvación, fueron necesarias Su muerte, Su sepultura y Su resurrección. Igualmente son obli­gatorias la muerte, la sepultura y la resurrección de parte nuestra para recibir la SALVACIÓN provista para nosotros.

D. LAS APARICIONES DE CRISTO DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN:

Es necesario leer la narración de la resurrección en los cuatro evangelios para entender la historia tal como ocurrió. Sin duda, Sus apariciones fueron así:

1. Las mujeres ven a los ángeles en el sepulcro.
2. Las mujeres, corren a decírselo a los discípulos. Pedro y Juan vivían cerca; los otros más lejos del sepulcro.
3. Pedro y Juan corren al sepulcro. Juan, siendo más joven, llega primero pero se detiene a la puerta del sepulcro. Pedro le alcanza y entra primero en el sepulcro.
4. María vuelve al sepulcro, allí se demora y ve a Jesús.
5. Jesús se aparece a los discípulos en el camino de Emaús.
6. Jesús se aparece a Pedro.
7. Jesús se aparece a los diez Apóstoles con Tomás ausente.
8. Jesús se aparece a los Apóstoles con Tomás presente.
9. Jesús se aparece a los Apóstoles y a una multitud en el monte.
10. Jesús se aparece a los Apóstoles en las orillas del lago Galilea.
11. Jesús se aparece a Jacobo.
12. Jesús se aparece a los Apóstoles en la ascensión.
13. Jesús se aparece a Pablo en el camino de Damasco.
TOMO: DOCTRINA II
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS